domingo, 12 de marzo de 2017

El peronismo y sus herederos (versión completa)


Asistimos a un largo, oscuro y absurdo debate, iniciado hace más de 40 años, y que aún permanece abierto alrededor de esta pregunta: ¿Quién hereda a Juan Domingo Perón y su capital político?

Es bueno recordar que este debate fue abierto por Mario Eduardo Firmenich (comandante en jefe de “Montoneros”) quién, tras una de sus últimas visitas a Puerta de Hierro en Madrid, trazó estrategias militares para suceder a Perón, y soñó con “apropiarse” del pueblo peronista[1].

Había existido antes –a mediados de los años de 1960- un intento de suceder en vida al mítico General, protagonizado, entonces, por el líder sindical metalúrgico Augusto Timoteo Vandor bajo el rótulo de neoperonismo[2].

Consciente de su finitud y de las apetencias que despertaba su legado, Perón sentenció: “Mi único heredero es el pueblo”.  Y procuró dejar ideas que orientaran a sus millones de herederos, en sendos documentos caído en el olvido cuando no manipulados: “Actualización Política y Doctrinaria para la Toma del Poder[3] (1971), y “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional[4] (1974).

El panorama después del terror

Llegada la fatídica hora, el General falleció sin que ninguna de las organizaciones armadas (para-estatales, estatales y mixtas) que se disputaban la herencia a fuerza de balas, explosivos y vejaciones lograra su propósito.

El peronismo estalló en pedazos, dando lugar a una nueva disputa legitimista: Cada fracción reclamaba y reclama para sí la pureza doctrinaria, y negaba y niega furiosamente el pan y la sal a las demás corrientes. La determinación de cual sea el “verdadero peronismo” -pasado o por llegar- es un intríngulis que sigue apasionando a ciertas personalidades del envejecido mundo peronista.

Por supuesto, las luchas por el control del aparato del Movimiento y de las instituciones del Estado fueron (y siguen siendo) un factor de unidad que posterga querellas intestinas. El peronismo lleva inscripto en sus genes poderosas tendencias unificadoras que se manifiestan cuando una de las fracciones ejerce el poder y cancela disidencias, y también cuando se trata de actuar en la oposición buscando reconquistarlo.

En los últimos 30 años estas unificaciones “oportunistas” se dieron alrededor de dos experiencias de gobierno ciertamente antagónicas desde el punto de vista programático:

Durante la Presidencia de Carlos Menem, el peronismo intentó reformas de mercado, ensayó sumarse al proceso de globalización, y propició un cierre del conflicto terrorista de los años 70.

El turno iniciado en 2002 por Duhalde y coronado por el matrimonio Kirchner representó un giro de 180 grados, que se llevó a cabo sin abjurar (abiertamente al menos) del rótulo peronista, siendo fácil encontrar lazos entre el kirchnerismo peronista y el peronismo histórico.

En esta suerte de comedia de enredos el movimiento fundado por Perón fue abandonando su ideario esencial, hasta quedar convertido en una cáscara vacía capaz de conservar mayorías electorales que daban entrada a experimentos programáticos alejados de aquellas “esencias” contenidas, por ejemplo, en el documento sobre la “Comunidad Organizada”, en la Constitución de 1949, o en las “20 Verdades[5].

Muertos el líder y la generación fundacional que le acompañó, el peronismo que les sucedió fue incapaz de remozar su ideario y de construir una propuesta programática que, conectando con aquellas “esencias”, diera respuestas sólidas y eficaces a los nuevos problemas mundiales, nacionales y locales[6].

Muchos de los integrantes del “horizonte directivo” cayeron en los personalismos, se rindieron ante los materialismos, sucumbieron al escepticismo, y se empobrecieron intelectualmente al circunscribir sus reflexiones al respetable legado de Jauretche, Hernández Arregui, o John William Cooke[7], por poner hitos significativos del amplio espectro ideológico que albergó el peronismo.

Esta deserción de la intelectualidad peronista y su incapacidad de recrear el ideario de forma de colocarlo en condiciones de hacer realidad las tres banderas en el espacio de la moderna democracia constitucional, permitieron que aquella cáscara –intencional y convenientemente vaciada- cayera en manos de una poderosa coalición de intereses sectoriales.

Fue esta coalición silenciosa y solapada la que se adueñó de las siglas, de las ceremonias y de la liturgia peronista tradicional, poniéndolas al servicio de sus ideas egoístas, sectarias y excluyentes.

Los dueños del peronismo

A mi modo de ver, aquella coalición está encabezada por los más lúcidos propietarios de las grandes y medianas industrias radicadas alrededor del puerto de Buenos Aires, y que sólo pueden subsistir en un mercado cautivo, en donde –en virtud de reglas fijadas por el Estado- les está permitido enriquecerse a costa del interés general y de los intereses de consumidores y usuarios.

Los capitanes de estas industrias tuvieron el acierto de celebrar dos pactos no escritos: Uno, con la mayoría de los dirigentes sindicales que perduran en el poder merced a las ventajas institucionales que se derivan del inconstitucional monopolio que destrozó la libertad sindical. El otro, con un sector de los intelectuales peronistas a quienes albergaron en tiempos de la última dictadura militar y que actúan hoy en sintonía con el lema “Sin industria no hay Nación”.

Este industrialismo prebendario contemporáneo deformó y manipuló las ideas del primer peronismo[8] que, condicionado por la posguerra, prohijó la sustitución de importaciones y diseñó medidas coyunturales para defender la incipiente industria nacional, sin omitir actuaciones que apoyaron la expansión exportadora de estas industrias. Pero, después de más de 70 años, de protecciones, ayudas y diseños unitarios los capitanes de la industria han sido incapaces de dar nacimiento a empresas y sectores en condiciones de competir con el mundo, de innovar, de invertir y de crear buenos y suficientes empleos.

Estos nuevos dueños del peronismo promovieron o toleraron, hacia comienzos del presente siglo, los nuevos pactos que el kirchnerismo celebró con nuevos protagonistas: los líderes de los sectores de la logística y de la banca.

Es bueno señalar aquí, desde Salta, que este diseño unitario sirvió y sirve para asfixiar a las economías regionales cerrándoles toda posibilidad de desarrollo. Impuestos, tipos de cambio, convenios colectivos salariales, inflación, inversión en infraestructura, reglas de comercio exterior o, lo que es lo mismo, todas las herramientas de política económica con las que cuenta el Estado argentino han sido puestas al servicio de tan exitosa coalición que segrega al interior secularmente empobrecido y a sus habitantes.

Cabe añadir que en esta misma dirección actuó y actúa el nacionalismo estatista y unitario que defienden amplios sectores del peronismo. Sus posiciones, a lo largo de la historia argentina de los últimos setenta años, respecto de la propiedad de los hidrocarburos es un buen ejemplo de una compacta serie de posiciones contrarias al federalismo y, por tanto, a los intereses generales de las provincias en donde radican este y otros recursos naturales.   

En un segundo círculo actúan los así llamados barones del cono-urbano bonaerense en condiciones de controlar el aparato electoral peronista y, en la generalidad de los casos, decidir la suerte de casi todos los argentinos.

Hay un tercer anillo y es el conformado por los Gobernadores de extracción peronista (por llamarlos de alguna manera, pese a que figuran en este selecto espacio personas que no soportarían ningún test que tenga en cuenta sus trayectorias en relación con las tan mentadas “esencias”) que, al menos en las provincias del norte argentino han devenido auténticos señores feudales que usan y manipulan la “herencia peronista” en beneficio personal y en función de sus ambiciones electorales.

Conviene señalar que, hacia el año 2001, esta coalición sumó el apoyo de sectores del radicalismo bonaerense, de la diplomacia y de la iglesia católica[9], en su triunfante empeño por derrocar al Presidente Fernando de la Rúa.

Para completar este panorama, ciertamente muy personal, tendría que añadir al arrinconado peronismo histórico en sus versiones organicista, republicana y euro-peronista. Se trata, empero y lamentablemente, de expresiones sin fuerza suficiente para liderar un imaginario proceso de regeneración y remozamiento del viejo peronismo.

Más allá de los debates históricos, los pasos y contrapasos de esta ingeniosa alianza deberían preocuparnos; en primer lugar, por su capacidad para condicionar y enfrentar al actual gobierno de la Nación y, en segundo lugar, por los daños que sus éxitos acarrean a los productores y trabajadores salteños y del norte argentino.      



 (Este artículo fue publicado en "El Tribuno" de Salta, "INFOBAE" y "Contexto").







[1] Sobre este punto, GRABOIS, Roberto, “Memorias de Roberto ‘Pajarito’ Grabois”, Editorial CORREGIDOR, Buenos Aires – 2014, páginas 436 y siguientes.
[2] Es muy probable que la querella así abierta estuviera en la raíz de su vil asesinato en 1969.
[3] En este documento Perón, embarcado en su enfrentamiento contra la dictadura militar, tras repasar las ideas generales acerca del peronismo, su historia y su doctrina, avanza en una estrategia que no descartaba la lucha armada y otras formas de violencia. De una u otra forma, este documento contiene elementos que contribuyeron a desencadenar la tragedia setentista.
[4] Aquí, Perón exterioriza giros importantes respecto del documento anterior: Advierte y asume los cambios ocurridos en el mundo, se esfuerza por actualizar sus ideas, anima a los argentinos (no sólo a los peronistas) a abrir la mente y, sobre todo, se desmarca de la violencia.
[5] Cualquier intento de extraer de estos documentos los elementos esenciales y, por tanto, con pretensiones de vigencia actual, exigiría revisar contenidos y excluir algunos postulados por anacrónicos o contrarios a la lógica republicana y democrática. Incluso el propio Perón alteró una de las “20 Verdades” para proclamar que “para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino”, dejando atrás el apotegma sectario “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.
[6] El último intento de reconstrucción intelectual fue, a mi modo de ver, el protagonizado por los peronistas agrupados en la Organización Única para el Trasvasamiento Generacional, cuyos aportes están recogidos en la Revista Hechos e Ideas – Segunda Época (años de 1970).
[7] Autores esto que frecuenté en mi juventud y a los que sigo valorando por su trayectoria y sus aportes al pensamiento político argentino, pero sin desconocer los nuevos aportes de pensadores como Norberto BOBBIO, Z. BAUMAN, Luigi FERRAJOLI, Edgar MORIN, S. TODOROV, Slavoj ZIZEK, que han hecho significativos avances en el terreno de la teoría social. Me resulta sencillamente absurdo pensar que el pensamiento político, económico y social se detuvo en la Argentina de 1945/1955.
[8] Véase BELINI, Claudio “La industria peronista”, Editorial EDHASA, Buenos Aires – 2009. Este autor señala que “contrariamente a lo que se piensa, la política industrial peronista (se refiere al “primer peronismo”) no puede definirse como autarquizante”.
[9] Habría que analizar con más detalle el papel cumplido por la “Mesa del Diálogo Argentino” y sus acciones colaterales.

martes, 8 de noviembre de 2016

CAVILACIONES DE UN OBSERVADOR SOLITARIO

Realidad y Futuro de Salta en un Mundo en Cambio (2012/2016)

Columnas de opinión publicadas en “El Tribuno” de Salta


José Armando Caro Figueroa
Octubre de 2016

INDICE

INTRODUCCION
1.- Un encuentro
2.- La presente recopilación
3.- Agradecimientos

CAPÍTULO UNO - INSTITUCIONES
I.- Nuestra precaria democracia
1.- Demasiado gobierno
2.- Ciudadanos indefensos, pero no resignados
3.- Hay un nuevo derecho
4.- Todos los miedos, el miedo
5.- Nuestra pobre democracia delegativa y estatista
6.- Nace un nuevo estado: sus responsables y sus consecuencias
7.- La perversión mayoritaria y el nacionalismo jurídico
8.- La lucha por la Constitución en medio de la crisis social
9.- Administraciones públicas y municipios politizados
10.- Calidad y eficacia de las leyes en Salta
11.- Voto electrónico y democracia
12.- El segundo bicentenario

II.- Por una Justicia independiente y eficaz
1.- Inaceptable contaminación de la justicia por la política y los vicios
2.- La reforma judicial aumenta la indefensión de los ciudadanos frente al estado
3.- Democratizar la justicia es garantizar la independencia de los jueces
4.- La reforma de la justicia nos encamina hacia el “poder salvaje”
5.- La Corte Suprema demostró su independencia del poder político
6.- Salta necesita reformar su justicia dentro de la Constitución
7.- La justicia salteña y los derechos fundamentales
8.- Razones para bregar por la independencia de los jueces
9.- Desconfianza en el poder judicial

III.- Responsabilidades y transparencia
1.- Responsabilidad e irresponsabilidad política
2.- Gobierno, jueces e impunidad
3.- El derecho penal del enemigo
4.- La criminalidad de los gobernantes
5.- ¿Puede la corrupción provocar la quiebra de las democracias?
6.- La salud de los gobernantes y de las instituciones
7.- La responsabilidad del Estado y sus funcionarios, o ¿quién paga los platos rotos?

CAPITULO DOS - ECONOMIA Y SOCIEDAD

I.- Pobreza, bienestar y prestaciones sociales
1.- ¿Viviendas o jubilaciones?
2.- Pobreza, educación y convivencia
4.- Calidad institucional contra la pobreza

II.- Relaciones laborales y sindicales
1.- Huelgas de alto impacto en la Nación y en Salta
2.- En defensa de la libertad de todos los trabajadores
3.- La izquierda clasista desafía al modelo sindical peronista
4.- La imposible reedición del pacto Kirchner - Moyano
5.- Cumplir diez años tiene sus ventajas
6.- Hacia la negociación descentralizada de los conflictos laborales
7.- El doble desafío de las paritarias “libres”
8.- Crecen las huelgas y sus aristas violentas
9.- Cambiar las relaciones laborales poniendo el pasado en su sitio
10.- Cuando los sindicatos pasan a la oposición

III.- Economía
1.- Ajustando cuentas
2.- Los límites del desarrollo en la Argentina
3.- Escenarios de crisis
4.- El virrey Toledo o ¿por qué fracasan las provincias del NOA?
5.- El “modelo k.”: fundación, ajuste y crisis
6.- Los ejes del subdesarrollo salteño
7.- Petróleo y alimentos
8.- La inflación, ese infierno tan temido
9.- Perón y cristina frente a sendas crisis económicas
10.- La triste celebridad del ministro Celestino Rodrigo
11.- ¿Qué cerca o qué lejos estamos de una gran crisis?
12.- Reformar el comercio y los servicios, y educar al consumidor
13.- Federalismo y petróleo

IV. Recursos naturales, ambiente y urbanismo
1.- Agua y convivencia
2.- Los ejes del subdesarrollo salteño
3- Salta y los salteños ante los límites del crecimiento urbano
4.- Ciudades y pueblos en busca de nuevos horizontes
5.- Las calles de la Salta diurna
6.- El machismo en Salta

CAPITULO TRES - POLÍTICA

I.- Sobre los años 70 y sus consecuencias
1.- Nuestro dramático pasado político no debería condicionar el presente
2.- Del odio y otros sentimientos políticos y sociales
3.- La difícil e impostergable pacificación de la Argentina
4.- La muerte de Jorge Rafael Videla
5.- El inmenso error de las patrias excluyentes
6.- Amor, odio y reconciliación en los ciclos políticos
7.- Uno, dos o tres demonios
8.- El 24 de marzo y la “hidra feroz” del odio
9.- El virus del odio y sus victimas
10.- La Argentina necesita abatir muros y restañar grietas

II.- Política salteña
1.- El perverso poder de fabricar ricos y utilizar a los pobres
2.- La imprudencia de mezclar sangre y política
3.- Salta y sus desequilibrios institucionales y culturales
4.- El próximo gobernador de Salta: ¿vengador, hornero o estadista?
5.- Otros actores: iluminados, carroñeros y vulgares
6.- Estilo cortesano y autoritario versus participación y control ciudadano
7.- Tres estadios de la política: violencia, difamación o dialogo
8.- El engendro de las P.A.S.O. en Salta
9.- El éxito del Partido Obrero en Salta
10.- ¿Es posible quebrar en salta la ley de hierro de la oligarquía?
11.- Celebremos el retorno de la política
12.- Ante un sexenio decisivo para nuestro futuro
13.- La integridad territorial de Salta y el unitarismo
14.- El futuro de Salta exige una Argentina federal
15.- De las autocracias se sale por consenso
16.- Ante el cambio político: tres enfoques desde Salta
17.- Fraude en Salta: así no, señor gobernador
18.- Consenso y disenso en Salta
19.- Un nuevo proyecto para Salta
20.- Mayorías y minorías en el nuevo panorama político salteño
21.- El futuro de salta se juega el próximo 22 de noviembre
22.- Luis Adolfo Saravia: honrar la inteligencia
23.- ¿Hay una nueva oportunidad para cambiar salta?
24.- La formación de la elite salteña

III. Política nacional
1.- El futuro de la Argentina: fragmentación o consenso
2.- Conflictos que muestran fortalezas y debilidades de nuestra democracia
3.- El peligroso intento de aniquilar los disensos
4.- La renovación de la política argentina
5.- El post-kirchnerismo
6.- Frenos que detienen la articulación de una alternativa de gobierno
7.- La presidenta y su vocación de pronunciar discursos sin debates
8.- Una reflexión acerca del poder, la crisis y nuestro futuro
9.- Preparándonos para votar este domingo
10.- Conflictos y violencias se instalan en la escena pública
11.- Ni anti kirchnerismo ni feudalismo
12.- Cambio, conflicto y negociación
13.- Un voto esperanzado (texto revisado)
14. Scioli es Cristina
15. Hacia un nuevo ciclo político
16.- ¿Hacia dónde vamos?
17.- Política y economía en la “nueva” Argentina

IV. Política comparada
1.- Certezas que se derrumban sin relevos
2.- Los hilos del poder real tras las bambalinas
3.- Miradas estrechas y mirada cosmopolita sobre el nuevo Papa
4. El poder, como la fiebre, provoca delirios
5.- El poder concentrado logra gobernar la crisis económica, y gana elecciones
6.- Indignación, desencanto y tentación populista
7. El declive de Europa

V. Mi polémica con Julio Bárbaro
1.- Las líneas rojas de la CGT-U (Armando Caro Figueroa)
2.- El desafío del peronismo: rehabilitarse lejos de los agitadores populistas (Julio Bárbaro)
3.- El desafío es abrir la cabeza (Armando Caro Figueroa)

VI. Notas sobre el peronismo
1.- Recordando al peronismo: cataclismos, fobias y afectos
2.- Trasvasamiento ideológico bajo el rótulo peronista
3.- La fugaz y minoritaria ilusión euro-peronista
4.- El peronismo histórico entre el estupor y la furia

BIBLIOGRAFIA



sábado, 15 de octubre de 2016

Los debates sobre la reforma laboral en tiempos de Alfonsín


MATERIALES PARA EL ESTUDIO DE LAS RELACIONES LABORALES DURANTE EL GOBIERNO DE RAUL ALFONSÍN (1983/1989) Primera Parte

José Armando Caro Figueroa

Vaqueros (Salta), Octubre de 2016

I.- INTRODUCCIÓN

1.- Los desafíos del nuevo gobierno democrático

Cuando en 1983 el Presidente Raúl Alfonsín juró su cargo, sabía que, casi de inmediato, debería asumir los enormes desafíos que le planteaban la “cuestión sindical” y la normalización de las relaciones laborales. Sus denuncias de un pacto entre los dictadores en retirada y la cúpula sindical peronista, así como la crisis económica y la dilucidación de las responsabilidades por la violación de los derechos humanos, constituyeron el marco inexcusable de aquellos desafíos.

En el estricto espacio que es propio de las relaciones laborales, sobresalían dos cuestiones conflictivas: la efectivización de la libertad sindical y el restablecimiento de la negociación colectiva.

En el primer aspecto, el radicalismo había abandonado sus anteriores propuestas de pluralidad sindical en favor de medidas que condujeran a democratizar a los sindicatos únicos. Esta fue la esencia del llamado proyecto Mucci, finalmente rechazado por la mayoría peronista en el Senado de la Nación.

Por lo que se refiere a la negociación colectiva de los salarios y de las condiciones de trabajo –suspendida por decretos de la dictadura-, el Presidente, más allá de su posición favorable a la vigencia de este derecho, tropezó con la alta inflación y con la nula disposición de los sindicatos únicos a coordinar una política de rentas.

En cualquier caso, desestimado el proyecto Mucci, en la Argentina fue abriéndose un debate alrededor del futuro del así llamado modelo sindical argentino y de su compatibilidad con la Constitución Nacional y los Convenios de la OIT.  

El debate se extendió a las reglas que deberían enmarcar a la negociación colectiva en períodos de crisis económica, y a las huelgas obreras.

Hacia 1984, el Presidente instó el diseño de una reforma laboral alternativa y, en el contexto del inicialmente exitoso Plan Austral, exploró alternativas para abrir el paso a las comisiones paritarias que serían las encargadas de actualizar las cláusulas salariales de los viejos Convenios Colectivos de Trabajo negociados en 1975.

Cuando Alfonsín apreció que estaban dadas las mínimas condiciones necesarias, reflotó su idea de la concertación social, a sabiendas de las dificultades que encontraría en los sindicatos y también en la patronal.

El diálogo y las negociaciones tuvieron dos ámbitos interconectados: El Congreso de la Nación (en donde peronistas y radicales intentaron consensos para reformar la Ley de Asociaciones Sindicales y la Ley de Negociación Colectiva); y las mesas tripartidas en donde algunos actores decidieron aceptar la apertura controlada de la negociación colectiva.

Finalmente ambos cursos de acción terminaron en sendos fracasos. Las reformas laborales que Alfonsín enunciara en su discurso de Parque Norte fueron archivadas. Las negociaciones salariales rompieron los cauces diseñados por los Ministros Barrionuevo y Sourroullie[1], y el Gobierno reincidió –bien es verdad que por un breve período- en la centralización y estatización de los incrementos salariales.

Frente a este doble fracaso, el Presidente de la República alcanzó un pacto político con los popes del sindicalismo peronista (también conocidos como “los gordos”) que contempló la designación de uno de sus jefes como Ministro de Trabajo (el salteño Carlos Alderete), y que concluyó con la restauración de las leyes laborales de inspiración peronista  

2.- Los materiales contenidos en este e-book

Este trabajo de recopilación tiene dos partes. En esta primera, recojo los artículos y notas que, con mi firma y a lo largo del período 1984/1988, fui publicando en diarios y revistas especializadas. La segunda parte, recogerá documentos inéditos (con notas manuscritas) que muestran la evolución de las negociaciones entre el sindicalismo peronista (representado por el doctor Enrique Rodríguez, el principal abogado laboralista del Grupo sindical de los 25) y yo mismo en mi condición de Subsecretario de Trabajo del Presidente Alfonsín.

En aquellos artículos y en estas negociaciones resulta patente la influencia del modelo español de concertación social y de reforma laboral. Un modelo que conocía yo por haberme desempeñado como asesor de la Unión General de Trabajadores de España en tiempos de la transición, y que conocía también el doctor Enrique Rodríguez en su condición de estudioso del derecho comparado del trabajo.

Las simpatías de Alfonsín con este modelo tenían que ver con su vocación socialdemócrata y con sus fluidos contacto con el PSOE y la UGT.

INDICE

I.- Introducción

II.- Política y Relaciones Laborales

1.- La política laboral en la transición democrática argentina (1984/1988)

1 bis.- Algunos aspectos del Sistema de Relaciones Industriales de la Argentina (1984)

2.- La legislación del trabajo ante la crisis económica (1986)

3.- La modernización de las RRLL como asignatura pendiente de la transición argentina

4.- El sistema argentino de relaciones del trabajo en el derecho constitucional argentino[2] (1987)

5.- El futuro de las relaciones de trabajo en la Argentina[3] (1987)

6.- La reforma laboral pendiente[4] (1987)

III.- Libertad Sindical, sindicatos y acción sindical

1.- La acción sindical en la crisis económica[5] (1986)

2.- La libertad sindical en la Argentina (1987)

3.- Aportación para un debate sobre la democracia sindical en la Argentina[6] (1985)

4.- Pautas para una futura Ley sobre asociaciones profesionales de trabajadores[7] (1985)

5.- Propuestas para una Ley de Libertad Sindical[8] (1986)

6.- Consenso político sobre la Ley sindical[9] (1986)

7.- La nueva ley Sindical, un paso atrás[10] (1988)

8.- La nueva ley de sindicatos: un triunfo de los restauradores[11] (1988)

9.- ¿Qué hacer con el sindicalismo argentino? (1989)

IV.- Concertación social y Negociación Colectiva

1.- Presupuestos éticos y sociales de la concertación[12] (1985)

2.- El proceso de concertación social en España[13] (1986)

3.- Las relaciones laborales y la concertación social en España[14] (1984)

4.- Concertación social, negociación colectiva y libertad sindical en el marco de una democracia pluralista (1985)

5.- La negociación colectiva en Europa[15] (1985)

6.- La negociación colectiva y el pacto social[16] (1987)

7.- La reforma laboral y la negociación colectiva[17] (1987)

8.- Los salarios en la negociación colectiva[18] (1988)

9.- Los Pactos de la Moncloa[19] (1987)

10.- El pacto social mexicano

11.- La crisis de la concertación social en España[20] (1989)

12.- La negociación colectiva en la Administración Pública[21] (1988)

V.- Huelga y derecho de huelga

1.- Huelga y democracia[22] (1986)

2.- La regulación del derecho de huelga[23] (1988)

3.- El derecho de huelga en los servicios públicos italianos[24]

4.- La huelga en los servicios públicos franceses[25] (1988)

5.- Huelgas generales en España y en la Argentina

VI.- Participación de los Trabajadores

1.- Lineamientos para un análisis de la participación de los trabajadores en la empresa[26] (1985)






[1] Ambos ministros contaban con equipos altamente cualificados. Entre otros: Adrián Goldín, Silvio Feldman y yo mismo en Trabajo;  Juan Carlos Torre, Adolfo Canitrot y Pablo Gerchunoff en Economía.
[2] Publicado en la Revista Política, Economía y Sociedad, dirigida por Roberto Lavagna, número 9/10.
[3] Con Adrián O. Goldín. Publicado en El Cronista Comercial de 30 de diciembre de 1987. Una versión más desarrollada se publicó en la Revista Trabajo y Seguridad Social de Marzo de 1988.
[4] Publicado en el diario Ámbito Financiero de 26 de noviembre de 1987
[5] Publicado en la Revista Trabajo y Seguridad Social de setiembre de 1985
[6] Publicado en Revista Derecho del Trabajo (Ed. La Ley), de junio de 1985.
[7] Publicado en Revista Derecho Laboral números 9-10.
[8] Publicado en Revista Trabajo y Seguridad Social de Enero de 1986.
[9] Publicado en el diario La Razón de 27 de noviembre de 1986.
[10] Publicado en el diario Ámbito Financiero de 30 de marzo de 1988.
[11] Publicado en la revista Análisis Laboral y Social de julio de 1988
[12] Publicado en la Revista Trabajo y Seguridad Social de marzo de 1985.
[13] Publicado en el Boletín Informativo Interno del sindicato APUAYE, en junio de 1986
[14] Exposición en el Consulado de España en Rosario de Santa Fe, el 21 de julio de 1984.
[15] Publicado en la revista del Centro de Estudios Laborales (CEDEL), en diciembre de 1985.
[16] Publicado en El Periodista de 22 de enero de 1987.
[17] Publicado en el diario Ámbito Financiero de 23 de diciembre de 1987.
[18] Publicado en el diario Ámbito Financiero de 25 de febrero de 1988.
[19] Publicado en revista La Semana de 28 de octubre de 1987.
[20] Publicado en el diario El Cronista Comercial de 30 de abril de 1989
[21] Escrito con Beatriz Capelleti y publicado en el diario El Cronista Comercial de 20 de julio de 1988.
[22] Publicado en el diario Clarín de 12 de febrero de 1986.
[23] Publicado en el diario La Razón de 29 de setiembre de 1988
[24] Escrito con Antonio Estévez y publicado en El Cronista Comercial de 11 de febrero de 1988.
[25] Escrito con Luis A. Caro Figueroa y publicado en el diario El Cronista Comercial de 2 de marzo de 1988
[26] Publicado en Revista Derecho del Trabajo (Ed. La Ley) de agosto de 1986