sábado, 25 de octubre de 2014

Razones para bregar por la independencia de los Jueces

Salta necesita refundar su Consejo de la Magistratura y su Jurado de Enjuiciamiento para convertirlos en artífices y garantes de la independencia de los jueces. Se trata de aventar las sospechas de politización que recaen sobre determinados segmentos de la justicia local.

En paralelo, precisamos abatir la morosidad y crear las condiciones para que todos puedan acceder a los tribunales y obtener, en tiempo razonable, pronunciamientos ajustados a derecho. La ausencia de estos requisitos explica que nuestro tránsito hacia la modernidad democrática sea lento y vacilante.

Son tareas de gran envergadura, que demandan debates serenos, compromisos ciudadanos, y reformas jurídicas y de gestión.     

Para avanzar, tendremos que superar el simplismo de quienes suponen que la independencia de los jueces interesa sólo a políticos y abogados. Vencer también el pesimismo de quienes pregonan que los hoy opositores cuestionan la designación de parientes y amigos, pero están prontos a repetir comportamientos monárquicos ni bien accedan al gobierno.

Resulta, en este sentido, encomiable el documento “Consenso de Cambios para el Futuro de Salta” (firmado por ciudadanos de diferente adscripción política) cuando recoge el inequívoco compromiso de “reformar el sistema de selección de jueces a fin de evitar injusticias y amiguismos, designándolos a través de concursos objetivos en base a su trayectoria y capacidad”.

Independencia de los jueces

Desde la fundación de los modernos Estados de derecho se proclamó que el poder político no debe inmiscuirse en los asuntos que son propios de los jueces. Insertar este principio dentro de las leyes fue una trabajosa conquista civilizatoria.

La lucha por abandonar la condición de súbditos y alcanzar la dignidad de personas dotadas de derechos inviolables tutelados por los jueces, tuvo sus primeros éxitos en Inglaterra con la Carta Magna (1354) y otros documentos (1627 y 1689) orientados a acotar el poder real, reforzar las competencias del Parlamento y, sobre todo, independizar a los magistrados de la voluntad del Monarca.

Cuando en 1615 el Rey Jacobo I citó a los jueces para recordarles su obligación de acatar las órdenes regias, tropezó con el Fiscal General Edward COOKE que reivindicó la garantía del debido proceso legal y construyó los principios teóricos de un nuevo derecho alejado de fundamentaciones teológicas.    

Parece oportuno recordar aquí la importancia que, contemporáneamente en Salta y  para todos, tiene la existencia de jueces independientes, irreprochables y justos, desenvolviéndose con celeridad y en un sólido contexto procesal democrático.

Por si esta apelación al interés general sonara retórica, señalo que de la justicia independiente dependen nuestras libertades y patrimonios, nuestro honor y nuestra seguridad, la justa composición de nuestros conflictos laborales, vecinales, familiares o ambientales. Sin jueces independientes, los simples ciudadanos estaríamos inermes ante la arbitrariedad de los poderes públicos y privados.

Los peligros de la politización de la Justicia

Como explica KIRCHHEIMER (“Justicia política. Empleo del procedimiento legal para fines políticos”), la historia de las naciones está repleta de malos ejemplos: Los casos DREYFUS (1894) y CAILLAUX (1918), entre otros muchos, muestran las consecuencias perniciosas de la intromisión de la política en el recinto de la Justicia y de la concomitante manipulación de la opinión pública.

Instancias de control del servicio de justicia

Aunque muchos en Salta piensan y actúan “como si la Justicia se encontrara en libre flotación institucional, en una suerte de exclusivo y aséptico limbo” (TOHARIA, REIS, 2002), es preciso habilitar mecanismos que transparenten el funcionamiento del servicio de justicia. Comenzando por la aprobación de un Plan Estadístico y la celebración de Audiencias Públicas para evaluar los objetivos de economía eficiencia y eficacia fijados en los abandonados Planes Estratégicos I y II aprobados por nuestra Corte.

Así como las sentencias están sujetas a complejos sistemas recursivos (que incluyen instancias supranacionales), los aspectos de pura gestión administrativa de los magistrados deben estar sometidos a instancias de control democrático. Máxime en el caso de Salta, singularizado por la opacidad de la Superintendencia y por las cortapisas puestas a la Sindicatura Interna.

El nuevo papel de los jueces

En 1853 los argentinos nos pronunciamos en favor de la división de poderes y en 1994, dejando atrás penosas experiencias históricas, decidimos reforzar el orden democrático con la incorporación de los Tratados Internacionales a nuestro sistema constitucional.

La reforma de 1994 y los avances teóricos en la ciencia jurídica (sin olvidar recientes fallos de la CSJN) han transformado de raíz el papel de los jueces. De órganos encargados de aplicar mecánicamente la ley ordinaria, los jueces se han transformado en garantes (FERRAJOLI) de aquel bloque constitucional federal y cosmopolita. Un papel que sólo pueden cumplir magistrados independientes y altamente cualificados.    

Muchos países caminan en esta dirección; incluso China ha comenzado a plantearse independizar a los jueces de tutelas partidistas. Salta debe abandonar urgentemente una senda perversa y situarse en el camino de la modernidad democrática.

 

domingo, 31 de agosto de 2014

DE LA AUTOCRACIA SALTEÑA SE SALE POR CONSENSO

¿Porqué, pese a que votamos cada cuatro años las instituciones del Estado salteño padecen inclinaciones monárquicas irresistibles?

Al amparo de reelecciones y de tramposas reglas que expulsan o castigan a las minorías, en Salta una sola persona concita la obediencia de legisladores, magistrados e instituciones de control. Pese a su demostrada incapacidad, el Régimen avanza por más y pretende perpetuarse en el poder.

La pervivencia de lacras como el nepotismo, el desprecio, el clientelismo y los privilegios discernidos desde el vértice del poder, identifican al Régimen autocrático.

Su desarticulación interesa a toda la ciudadanía, pues para salir de la parálisis económica, derrotar la pobreza, la exclusión, la sub-educación y las violencias, hace falta construir una democracia republicana, federal y eficiente.

El restaurante “Nino” y el Palacio de la Moncloa

Permítanme recordar dos momentos históricos en donde la ciudadanía abordó la desarticulación de sendos regímenes antidemocráticos apelando al consenso.

En 1970 los argentinos que luchaban contra la dictadura militar crearon - inspirados por Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín-, una mesa multipartidaria que alumbró el documento “La Hora del Pueblo”.

Hacia 1977, los españoles, decididos a acabar con el franquismo, celebraron los “Pactos de la Moncloa”, para instalar una democracia pluralista y cambiar de raíz el modo de selección de los gobernantes.

Ambos consensos fueron posibles porque sus actores tomaron conciencia de la magnitud de los problemas. Y porque las mayorías acordaron mirar al futuro y dejar atrás (o de lado) discrepancias y enconos.

Perón, pese a los bombardeos a la Plaza de Mayo (1955), las persecuciones y proscripciones, privilegió la reconciliación. Balbín perdonó encarcelamientos (1949) y exilios. Vicente Solano Lima no aludió a la quema del Jockey Club ni de las iglesias (1955).

En España, el conservador Manuel Fraga obvió acusaciones contra el comunista Santiago Carrillo, y este dejó de lado la condición de Ministros del dictador de varios de sus interlocutores. A nadie se le ocurrió decir: “No pacto con agentes del franquismo”, o “Usted fusiló monjas y curas”.

En los dos casos todos y cada uno de los representantes de demandas sociales de cambios pacíficos dejaron de exhibir convicciones antagónicas y es esforzaron por buscar comunes denominadores.

Dos modelos de consenso

Más allá de similitudes, sobresale una diferencia: Mientras los “Pactos de la Moncloa” incluyeron a representantes del Régimen gobernante, “La Hora del Pueblo” los excluyó; entre otras razones porque Lanusse procuraba un consenso continuista (GAN) y Suarez aceptaba una democracia competitiva.

En este sentido, el reciente “Consenso de Cambios para el Progreso de Salta” se asemeja más a “La Hora del Pueblo”. Muy probablemente porque el Régimen autocrático local no ha dado muestras de que acepta reformarse para dar paso a una democracia republicana.

El señor Urtubey no parece atraído por el papel de Adolfo Suárez; antes bien, manda descalificar al “Consenso Salteño”, se empeña en perseguir disidentes, completa el cuadro de magistrados amigables, mantiene designios reeleccionistas, y prefiere continuar disfrutando de las ventajas de un régimen electoral distorsivo.

Consenso Salteño

Afortunadamente, Salta cuenta con fuerzas que luchan por los principios republicanos y plantan cara al Régimen.

La novedad es que algunas de estas fuerzas, dejando atrás desavenencias, enconos y personalismos, han logrado elaborar un diagnóstico, definir una agenda, y construir un amplio consenso, sin pronunciarse sobre candidaturas ni insinuar un frente electoral.

El Documento “Consenso de Cambios para el Progreso de Salta”, constata que Salta tiene un enorme potencial en condiciones de transformarnos en una sociedad libre y justa. Identifica los motores del nuevo desarrollo, así como los obstáculos que nos condenan al atraso y a las inequidades. Señala que la destrucción de los partidos políticos, la decadencia de las instituciones del Estado, así como las reglas de selección de gobernantes, legisladores y jueces, alimentan la deriva autocrática.

El Documento es un enorme paso adelante. Inmune a insultos y agresiones. El patriotismo constitucional compartido y la prédica del consenso, son más fuertes que las descalificaciones (ese viejo fantasma de la Salta pequeña) que matan el diálogo, que rehúyen el debate de ideas.

Se trata, ciertamente, de un Consenso parcial (en tanto no niega enfoques diferentes) y abierto (pues no se proclama depositario de la verdad).

Habrá que enfatizar en la necesidad de acabar con el capitalismo de amigos, y  definir un modelo de crecimiento con eje en la creación de buenos empleos y respetuoso del ambiente. Un nuevo orden de cosas en donde el ingreso a los cargos públicos se base en la idoneidad, y en donde el acceso a la vivienda y la protección de la familia sean derechos de todos.

A partir de ahora el desafió es ampliar el debate, dar entrada a nuevos actores, difundir contenidos, desarrollar propuestas. Y, sobre todo, generar confianza en que los Pactos serán respetados. Para que miles de salteños se conviertan en artífices de su propio destino y ninguno sea instrumento de la ambición de nadie.     

   

jueves, 21 de agosto de 2014

EL FUTURO DE SALTA EXIGE UNA ARGENTINA FEDERAL

El mundo contemporáneo muestra multitud de ejemplos en donde los pueblos reclaman gobiernos más próximos, más representativos de la diversidad, más transparentes, y suficientemente controlados por los ciudadanos.

Aunque en Salta estas demandas no han alcanzado aún un peso determinante, hay indicios de que el régimen que nos gobierna desde Olivos y Las Costas no sintoniza con las nuevas exigencias cívicas.

Aumentan los salteños que reclaman reformas institucionales profundas. Cambios que terminen con los abusos; que arramblen delirios monárquicos; que garanticen una justicia independiente, eficaz y al alcance de todos; que pongan fin al centralismo que concentra el poder y lo aleja de las personas; que federalicen las estadísticas; que liquiden un régimen electoral tramposo que fabrica mayorías artificiales y condena a la insignificancia a las minorías.

La responsabilidad del unitarismo
Pero aun cuando los salteños, tras la cita electoral de 2015, comenzáramos las reformas democratizadoras, nuestro anhelo colectivo de una Salta justa y próspera en la que todos convivamos en paz y libertad, seguiría lejano.

Por una razón muy simple: Nuestro actual descontento -generado por altos niveles de pobreza, violencia y desgobierno, por carencias en materia de educación, urbanismo, salud, ambiente y seguridad-, guarda estrecha relación con el proceso que, violando la Constitución y los Pactos, convirtió a la Argentina en una república unitaria.

Salta no es dueña de su riqueza
Nuestra producción y nuestro trabajo resultan lastrados por una fiscalidad que desalienta el empleo decente, paraliza el desarrollo y articula un país que acumula poderes y riquezas en el centro donde radican, industrias, infraestructuras y oportunidades.

Cuando me refiero a la fiscalidad pienso no solo en los impuestos coparticipables sino en todas las vías a través de las cuales la Nación expropia a las Provincias. Tal es el caso del impuesto a las transacciones bancarias, o de las retenciones a las exportaciones de alimentos y combustibles. Pienso también en el impuesto inflacionario que ahoga a nuestros hogares y somete a las instituciones locales, y -como no- en el unitarismo que preside la política monetaria.

A su vez, las reglas que organizan tanto la explotación de gas y petróleo en suelo salteño, como la producción de biocombustibles y de energías alternativas, no satisfacen nuestros intereses, y están amenazadas de reformas unitarias que avanzan ante la inexplicada pasividad del Gobernador Urtubey.

La centralización del comercio exterior perjudica señaladamente a una provincia como Salta que, pese a su estratégica ubicación internacional, encuentra dificultades para colocar su producción en el exterior y para abastecerse de insumos importados. Desde Buenos Aires se protege o se abren fronteras mirando los intereses del centro, no los del norte argentino. Precisamos abatir este proteccionismo asimétrico, y desplegar una política comercial exterior activa y autónoma.

Empleo y relaciones laborales
El empleo en Salta tiene las limitaciones que ha revelado Jorge Paz. Superarlas, exige medidas de ámbito local y recuperar el control de los impuestos que retiene la Nación. Sin embargo, la decisión más importante radica en la construcción de una red de formación profesional en sintonía con la producción de alimentos, combustibles, minerales y servicios, y en la necesidad de preservar y mejorar las singularidades de nuestro modelo de familia.

Las relaciones colectivas de trabajo están presididas por la misma dinámica unitaria. Una lógica que ha convertido a los sindicatos locales en meras sucursales de los vértices porteños, y a los empleadores en convidados de piedra en la fijación de las condiciones de trabajo. Por tanto, federalizar la negociación colectiva y la acción sindical es también una exigencia de futuro.

La grave crisis de la educación salteña
Entender el pobre desempeño de nuestra educación requiere cuestionar el doble centralismo que, desde el Palacio Pizzurno y desde el Gran Bourg, priva a la escuela de espacios de autogestión, empobrece contenidos, impide promover cambios culturales, permanece impávido ante la violencia y la ruptura del pacto entre la escuela y la familia, impone itinerarios alejados de la realidad regional, y ha destruido la carrera docente. Aquí, como en casi todos los problemas que arrastramos, las soluciones pasan por recuperar para la Provincia competencias políticas y de gestión.

Producir y distribuir
¿Por qué razón Salta debe soportar en silencio la política agropecuaria e industrial impuesta por el Poder Ejecutivo Nacional? Se impone rechazar esta deriva unitaria y reivindicar para la Provincia el poder de regular la producción de alimentos y combustibles.

Corresponde a los salteños decidir qué, cómo y cuánto producir en función de los mercados internacionalizados. Somos nosotros quienes habremos de aprobar incentivos, gravámenes, salvaguardas ambientales, y vías de distribución de la riqueza producida. Apelando, cuando proceda, a la planificación prevista en la Constitución Provincial.

Para eliminar la pobreza y fomentar la inversión y el empleo, así como para compensar impactos sobre el ambiente y las futuras generaciones, los gravámenes a la producción de alimentos y combustibles han de ser decididos y percibidos por las provincias productoras.

Federalismo político
La reforma constitucional de 1994, más allá de notables avances federalistas, contiene un sesgo unitario: El remplazo del Colegio Electoral como ámbito de elección del Presidente de la Nación, por el voto directo en régimen de distrito único. De aquí, y de otros factores, provienen el protagonismo de los Intendentes del cono-urbano bonaerense y la simétrica pérdida de peso político de las provincias históricas.

El giro federalista de Salta incluye exigencias para que la Nación resguarde nuestras fronteras y cierre caminos al narcotráfico. Y, por supuesto, comprende la descentralización provincial que ponga fin al unitarismo con eje en la ciudad capital.      

Es cierto que nuestra historia registra ciclos de justificada tolerancia a la deriva unitaria. Ocurrió durante las guerras por la independencia y otras emergencias que imponían sacrificios a las provincias en beneficio de la Nación. En otros momentos era difícil hablar de federalismo cuando dependíamos de la ayuda nacional para subsistir.

Pero las cosas han cambiado de raíz. Salta tiene una enorme riqueza potencial, y está cultural, intelectual y políticamente madura para asumir responsabilidades de autogobierno. Por consiguiente, sin razones para continuar tolerando el centralismo que nos ahoga y expropia, ha llegado la hora de remplazar al caudillo unitario por un Programa Democrático y Federalista.

domingo, 17 de agosto de 2014

Importante Documento Multipartidario y Plural

CONSENSOS DE CAMBIOS PARA EL PROGRESO DE SALTA

Quienes suscribimos este documento, dirigentes de distintos partidos y sectores de la Provincia de Salta, emprendemos la tarea de definir por consenso y a través de un diálogo abierto, Políticas de Estado y someterlas a la consideración y debate de la sociedad, en la búsqueda que sean ejecutadas como decisión colectiva de todos, por lo que éste esfuerzo, por ser precisamente plural, va más allá de la mera contienda electoral. En virtud de ello, asumimos el formal compromiso frente a la ciudadanía de la Provincia de Salta de dialogar, promover y efectuar los cambios necesarios para hacer realidad las siguientes acciones:

1.-. DESARROLLO SOCIAL Y PROGRESO:
a) Educación de calidad en todos los niveles para el desarrollo de las personas y una adecuada inserción laboral. Garantizar la salud, la seguridad, el ambiente y la integración como pilares de la actuación del Estado.

b) Reducción de la pobreza y la indigencia como objetivos prioritarios para los próximos cinco años, promoviendo polos de desarrollo, el arraigo de la población del interior, y las ayudas a las familias.
c) Generación de nuevos puestos de trabajo, especialmente de empleo joven, a través de la producción y la industria.
d) Financiamiento de un Plan de Emergencia para la inmediata construcción de viviendas y el acceso a terrenos urbanizados para la vida digna de las familias de menores recursos.

2.-. FEDERALISMO:
a) Defensa del federalismo frente al centralismo político y económico. Promover la devolución de las facultades y fondos arrebatados a las Provincias.

b) Defensa de los recursos naturales de provinciales. Incorporación de valor agregado en lugar de origen. Reducción de tarifas en provincias productoras.
c) Exigir al Estado Nacional asuma, en coordinación con la Provincia, una decidida actitud en la lucha contra el delito y el narcotráfico. Resguardo absoluto de nuestras fronteras.

3.- REFORMA POLITICA:
a) Limitar el mandato a Gobernador y Vice a un solo período. Eliminación de las reelecciones indefinidas en cargos políticos, promoviendo el tope máximo de dos mandatos consecutivos para Intendentes, Senadores, Diputados y Concejales a partir del año 2015.

b) Reformar el sistema de representación en la Legislatura, a fin de garantizar el igual valor del voto de los salteños y asegurar que cada fuerza política cuente con un número de representantes proporcional al total de votos obtenidos en la Provincia.
c) Dotar a la Provincia de un sistema de partidos que garantice equilibrio y alternancia. Eliminar facultades de cambiar o decidir cuestiones electorales por parte del Gobernador de la Provincia.

c) Estudiar la implementación de un sistema unicameral y la realización de elecciones cada cuatro años.
4.- REFORMA EN LA JUSTICIA:

a) Facilitar el acceso a la justicia por parte de los ciudadanos; extender el servicio en el interior y mejorar su funcionamiento.

b) Reforma del sistema de selección de jueces a fin de evitar injusticias y amiguismos, designándolos a través de concursos objetivos en base a su trayectoria y capacidad, exigiendo una permanencia mínima de 4 años en el cargo para poder postularse para otro función judicial.
c) Reorganización del Ministerio Público. Inamovilidad para los Jueces de la Corte de Justicia de Salta.

5. MAYOR TRANSPARENCIA Y CONTROL DE GOBIERNO:
a) Dotar a la Auditoría de la Provincia de efectivo control asegurando la participación de la oposición que ocupará la Presidencia del cuerpo. Revisar el régimen de contrataciones del Estado y todos los sistemas que favorecen la corrupción.

b) Derogar los “súper-poderes presupuestarios” del Poder Ejecutivo; la posibilidad de transferir partidas y cualquier tipo de “gasto reservado”.
c) Publicación en la  Web de todos los beneficios sociales y amplio acceso a la información pública. Distribución proporcional, equitativa y pública de la pauta oficial reglamentada por ley.

d) Penalizar a los funcionarios por el uso de bienes y recursos del Estado con fines electorales o personales.
Difundir el presente documento y sus fundamentos durante los próximos 60 días en la sociedad salteña, con la participación de Partidos Políticos, Cámaras, Colegios Profesionales, Organizaciones No Gubernamentales, Centros Vecinales, Organizaciones Sindicales y Medios de Comunicación, en la búsqueda del diálogo y los consensos, en un marco plural, considerando siempre que está PRIMERO SALTA.

REPENSAR LA EDUCACION EN SALTA

I. PUNTOS DE PARTIDA

1.- El desarrollo armonioso de una sociedad moderna y democrática (que tenga como metas la libertad y la igualdad) depende de la articulación virtuosa entre la Educación, las Instituciones, y la Producción.
2.- En Salta, las Instituciones -formales e informales- no terminan de sintonizar con las exigencias de la convivencia, la integración y el desarrollo.

En nuestra Provincia, al igual que sucede en el ámbito de la Nación, se verifica una fractura institucional entre las reglas formales y las informales[1].
3.- La Educación, tanto en Salta como en el resto del país, parece atravesada por un largo choque cultural irresuelto entre las pautas culturales que fundaron la república en Mayo de 1810, y los resabios del absolutismo de raíz colonial y de vocación aislacionista.

4.- Distintas manifestaciones de violencia (familiar, escolar, vecinal, de género, delictual), enrarecen la vida local y la Educación parece ausente de los debates y de las soluciones.

5.- La cultura cívica de los salteños es manifiestamente mejorable. Sucede además que en la vida política y social de Salta existen amplios espacios en donde la ejemplaridad republicana está ausente, lo que no contribuye a los fines de la Educación para la convivencia cívica.

6.- En Salta, el abatimiento de la pobreza y de otras inequidades depende -simultáneamente- de nuestra capacidad de potenciar los motores productivos (alimentos, combustibles, minería) y de introducir las reformas que cierren la fractura institucional.

7.- En este contexto de futuro, necesitamos mejorar las condiciones de ejercicio de la ciudadanía, así como las aptitudes para las relaciones interpersonales (comunicación, resolución de conflictos, manejo del tiempo, trabajo en equipo) y la producción de ideas, cultura, bienes y servicios.

II. PREGUNTAS DE UN OBSERVADOR POLÍTICO
A la espera de que los expertos hagan escuchar sus voces e ideas, surgen algunos interrogantes:

8.- ¿Debemos continuar obedeciendo a los dictados educativos de la Nación?[2]

9.- ¿Es correcto centrar de modo excluyente los problemas de la Educación en el ámbito de la Escuela? ¿O es preciso abordar esos problemas tomando en consideración el papel del contexto y de otros actores del proceso educativo?

10.- ¿La profesionalidad y dignidad de los docentes dependen sólo de los salarios o reclaman un nuevo régimen de remuneraciones e incentivos junto a nuevas reglas y escalafones que reestructuren la carrera docente?

11.- ¿Los planes de formación de maestros y profesores son suficientes y adecuados para esta Salta en un mundo en cambio?

12.- ¿Qué hay que hacer para reconstruir el Pacto no escrito entre la Familia y la Escuela?

13.- ¿Cómo insertar al voluntariado en las acciones educativas?

14- ¿Ha llegado la hora de recrear un órgano participado para la política, las estadísticas y la gestión educativa, así como para la evaluación de los resultados, dando protagonismo a los diversos actores del sistema educativo provincial?

15.- ¿Los tradicionales modelos (centralistas, verticales y burocráticos) de gestión y financiamiento de la educación provincial siguen siendo válidos, o reclaman cambios que apunten a mejorar los resultados de la educación?[3]

16.- ¿Qué ventajas hay en un sistema de gestión educativa descentralizado y con eje en escuelas dotadas de autonomía?

17.- ¿Cómo abordar los déficits de la cultura salteña en materia de comunicación, convivencia con lo diverso, resolución de conflictos, educación sexual?

18.- ¿Los actuales contenidos educativos contribuyen verdadera y eficazmente a la múltiple tarea de formar ciudadanos (conscientes de sus deberes y derechos, instruidos en los valores democráticos y en los principios republicanos, y aptos para la etapa cosmopolita), personas (libres, cultas y en condiciones de alcanzar espacios de felicidad), y trabajadores (cualificados en función de nuestro perfil productivo y de las exigencias que son propias del progreso cultural, intelectual y social)?

19.- ¿Hasta qué punto el actual modelo educativo provincial, a pesar de sus malos resultados, se mantiene por resultar funcional a una cierta forma de “hacer” política? (clientelar, autoritaria, excluyente y concentradora del poder con rasgos monárquicos).

20.- ¿Qué hacer para sintonizar el funcionamiento del Sistema Educativo Provincial con las grandes metas definidas en el Programa para Salta en un Mundo en Cambio?

Vaqueros, 26 de junio de 2014.



[1] SANCHEZ, Carlos E. “Educación, Instituciones y Desarrollo”, Editorial BRUJAS – 2014.
[2] Uno de los ejes del modelo finlandés radica en la libertad de las jurisdicciones para establecer sus propias políticas educativas (P. SAHLBERG “El cambio educativo en Finlandia”, PAIDOS, Buenos Aires – 2013).
[3] Véase el Documento elaborado por el Centro de Estudios en Políticas Públicas: “Una nueva agenda educativa para el país” (Mayo de 2014)