A muchos argentinos nos apasiona la historia. Una pasión que algunos transforman en vicio, en fuente de argumentos para el odio, o en oportunidad para manipular acontecimientos.
Mi concreta afición por la historia se traduce en la lectura de libros sobre nuestro pasado nacional y provincial, y también en el empeño por ordenar recuerdos y ensayar relatos sobre aquel pasado.
Permítanme reseñar aquí la reciente obra de Marcos NOVARO (“Argentina en el fin de siglo. Democracia, mercado y nación”), que analiza la evolución de nuestro país en el período 1983 a 2001.
Los hechos relevantes de los primeros veinte años de democracia, el ascenso y caída de nuestros líderes, nuestras ilusiones y fracasos colectivos son narrados y explicados con rigor intelectual.
NOVARO no es un historiador corriente. Su formación sociológica y su conocimiento de las claves de la economía le permiten un abordaje singular de los hechos del período. Cuenta, además, con la inapreciable ayuda del monumental Archivo de Historia Oral de la Universidad de Buenos Aires.
De su presentación del período que abarca la presidencia de Raúl Alfonsín, rescato dos capítulos, especialmente novedosos y cargados de buena información.
El primero, analiza el largo conflicto del poder civil con los militares. El segundo, trata de las tormentosas relaciones de Alfonsín y los radicales con los sindicatos peronistas.
Me tocó seguir estas relaciones desde mi función de Secretario de Trabajo (1985/1987). Lo que me permite opinar que Marcos NOVARO acierta cuando muestra la improvisación que condujo al pacto con el llamado “Grupo de los 15” y del que surgió el salteño Carlos Alderete como Ministro de Trabajo. Un desafortunado acuerdo que, por lo demás, contribuyó decisivamente al fracaso del Plan Austral y a la ulterior caída del Ministro de Economía Juan Sourrouille.
(Para FM Aries)
viernes, 21 de agosto de 2009
miércoles, 19 de agosto de 2009
Locutores profesionales
Según mis cuentas, es ésta mi cita número 135 con los amables oyentes de FM Aries. Cumplo, de esta forma, una muy modesta trayectoria radiofónica que no no hace sino exaltar mi admiración por los buenos locutores y periodistas que diariamente informan, entretienen y acompañan a legiones de seguidores.
Adviértase que mi lejana juventud fue un tiempo sin televisión ni Internet. Un tiempo en donde la radio y sus protagonistas eran estrellas admiradas como las del cine pero accesibles y cotidianas.
Hablo de las radios locales, ya que entonces no era fácil conectar con las emisoras porteñas y sólo de vez en cuando podíamos disfrutar del “Glostora Tango Club” o de “Los Pérez García”.
Salta tuvo en los años 50 y 60, grandes señores de la radio como Carlos SKAF, Venancio LÓPEZ, Marino FERNANDEZ MOLINA, Alberto RUIZ o René Alejandro HERRERA. Sin olvidar a la incomparable voz de Omar VILLALBA encargada de leer las buenas y las malas noticias.
Muchos de ellos eran, además, actores de radioteatro, actividad en la que sobresalieron MAGDA y María Elizabet ALCANTARA a las que pude escuchar y ver actuar en directo, mientras producían “El León de Francia” desde el viejo salón auditorio de Dean Funes 28.
Lo cierto es que cada vez que me coloco ante este micrófono me asaltan dudas acerca del modo más adecuado de presentar mi columna, y renuevo aquella admiración por los profesionales de la lectura radiofónica.
Escucho críticas constructivas, recojo sugerencias, introduzco leves cambios, retorno a las erres salteñas, exploro el pronunciamiento de las eses, acelero el ritmo, enfatizo las pausas de puntos y comas, pero siempre me queda la sospecha de que mis formas son harto imperfectas, distintas y lejanas de las que marcan los cánones de la profesión.
Pero aquí sigo, gracias a la generosidad de los oyentes y a la benevolencia de la producción de “Compartiendo su mañana”.
(Para FM Aries)
Adviértase que mi lejana juventud fue un tiempo sin televisión ni Internet. Un tiempo en donde la radio y sus protagonistas eran estrellas admiradas como las del cine pero accesibles y cotidianas.
Hablo de las radios locales, ya que entonces no era fácil conectar con las emisoras porteñas y sólo de vez en cuando podíamos disfrutar del “Glostora Tango Club” o de “Los Pérez García”.
Salta tuvo en los años 50 y 60, grandes señores de la radio como Carlos SKAF, Venancio LÓPEZ, Marino FERNANDEZ MOLINA, Alberto RUIZ o René Alejandro HERRERA. Sin olvidar a la incomparable voz de Omar VILLALBA encargada de leer las buenas y las malas noticias.
Muchos de ellos eran, además, actores de radioteatro, actividad en la que sobresalieron MAGDA y María Elizabet ALCANTARA a las que pude escuchar y ver actuar en directo, mientras producían “El León de Francia” desde el viejo salón auditorio de Dean Funes 28.
Lo cierto es que cada vez que me coloco ante este micrófono me asaltan dudas acerca del modo más adecuado de presentar mi columna, y renuevo aquella admiración por los profesionales de la lectura radiofónica.
Escucho críticas constructivas, recojo sugerencias, introduzco leves cambios, retorno a las erres salteñas, exploro el pronunciamiento de las eses, acelero el ritmo, enfatizo las pausas de puntos y comas, pero siempre me queda la sospecha de que mis formas son harto imperfectas, distintas y lejanas de las que marcan los cánones de la profesión.
Pero aquí sigo, gracias a la generosidad de los oyentes y a la benevolencia de la producción de “Compartiendo su mañana”.
(Para FM Aries)
lunes, 17 de agosto de 2009
Expensas encarecidas
Unitarios y federales expresan, aun hoy, dos formas básicas de entender a la Argentina. En los inicios de nuestra historia, las preferencias por uno u otro programa generaron guerras civiles y otros enfrentamientos.
Hoy la contraposición de intereses regionales, la configuración del mapa electoral y el conflicto por la distribución de las rentas de la Nación aluden, de una u otra forma, a aquella histórica división.
Sin embargo, nunca todos los porteños fueron unitarios, ni todos los provincianos fueron federales, como lo acredita la existencia de Gobernadores dependientes de Buenos Aires y centralistas respecto del interior de sus provincias.
Padecemos el unitarismo dominante en la escena política y en el mundo sindical.
Por causa de la distribución geográfica del empleo así como de la estructura de los convenios colectivos de trabajo y de las obras sociales, las organizaciones obreras funcionan alrededor de un vértice al que deben subordinarse los representantes provinciales.
Tal estructura sindical, perniciosa desde una óptica democrática, resulta dañina para el empleo regional, y favorece la concentración económica alrededor de Buenos Aires, como lo sabe cualquier mediano y pequeño empresario salteño.
Y como están descubriéndolo los salteños que viven en edificios de propiedad horizontal, condenados a pagar expensas que nada tiene que ver con el nivel provincial de salarios y jubilaciones.
Cuando en Salta existían departamentos solamente en el edificio de La Continental o en Belgrado esquina Dean Funes, el impacto era ínfimo. Pero hoy, cuando de la mano del crecimiento y la especulación inmobiliaria proliferan las construcciones en propiedad horizontal los efectos de aquel modelo sindical y de las prebendas que les otorga el Gobierno se abaten sobre miles y miles de salteños.
(Para FM Aries)
Hoy la contraposición de intereses regionales, la configuración del mapa electoral y el conflicto por la distribución de las rentas de la Nación aluden, de una u otra forma, a aquella histórica división.
Sin embargo, nunca todos los porteños fueron unitarios, ni todos los provincianos fueron federales, como lo acredita la existencia de Gobernadores dependientes de Buenos Aires y centralistas respecto del interior de sus provincias.
Padecemos el unitarismo dominante en la escena política y en el mundo sindical.
Por causa de la distribución geográfica del empleo así como de la estructura de los convenios colectivos de trabajo y de las obras sociales, las organizaciones obreras funcionan alrededor de un vértice al que deben subordinarse los representantes provinciales.
Tal estructura sindical, perniciosa desde una óptica democrática, resulta dañina para el empleo regional, y favorece la concentración económica alrededor de Buenos Aires, como lo sabe cualquier mediano y pequeño empresario salteño.
Y como están descubriéndolo los salteños que viven en edificios de propiedad horizontal, condenados a pagar expensas que nada tiene que ver con el nivel provincial de salarios y jubilaciones.
Cuando en Salta existían departamentos solamente en el edificio de La Continental o en Belgrado esquina Dean Funes, el impacto era ínfimo. Pero hoy, cuando de la mano del crecimiento y la especulación inmobiliaria proliferan las construcciones en propiedad horizontal los efectos de aquel modelo sindical y de las prebendas que les otorga el Gobierno se abaten sobre miles y miles de salteños.
(Para FM Aries)
viernes, 14 de agosto de 2009
Hay quién reniega de la Pachamama
Mis reuniones con amigos suelen ser tranquilas, dadas a la sana nostalgia y plenas de tolerancia.
Sin embargo, cuando alguien preguntó cómo habíamos celebrado a la Pachamama, estalló una polémica entre cristianos europeizantes y agnósticos unidos con defensores del sincretismo religioso.
Uno de los relatos se centró en una opulenta ceremonia en donde damas y caballeros de refinada cultura cavaron un hoyo y, tras perfumarlo con incienso, volcaron diversos manjares, bebidas delicadas, hojas de coca, papel picado y billetes truchos.
El narrador añadió que mientras los audaces caminaban sobre el humo de la ofrenda quemada pidiendo virilidad eterna, en una inusual mezcla de los mitos de la Pachamama y de Fausto, otros, marcharon en procesión con carbones encendidos para sanar cada rincón, rezando oraciones ajenas a las culturas originarias.
Destacó la presencia de un joven universitario alemán, de paso por Salta, que coqueando rendía homenaje a la divinidad andina.
Esta y otras narraciones por el estilo, hicieron reaccionar a una señora de sólida formación teológica que destiló argumentos para descalificar a los ateos que se encomiendan a la Pachamama y a los cristianos que le rezan avemarías.
La réplica vino de la mano de un amigo que exaltó la tolerancia de las razas andinas que, aun hoy, marchan en misachicos con la bandera papal e imágenes de santos canonizadas por Roma. Y vio en esto un contraste con el exclusivismo de la teóloga que renegaba del mestizaje característico de la fiesta de la Pachamama.
Terminó aludiendo a quienes eligen religión según la permisividad de los dioses con los vicios y defectos humanos, y a una divinidad con miles de adeptos en Salta que sólo admite ofrendas festivas.
Pese a lo animado del debate, la reunión se disolvió amablemente a una hora acorde con la edad de los tertulianos y la inclemencia del tiempo.
(Para FM Aries)
Sin embargo, cuando alguien preguntó cómo habíamos celebrado a la Pachamama, estalló una polémica entre cristianos europeizantes y agnósticos unidos con defensores del sincretismo religioso.
Uno de los relatos se centró en una opulenta ceremonia en donde damas y caballeros de refinada cultura cavaron un hoyo y, tras perfumarlo con incienso, volcaron diversos manjares, bebidas delicadas, hojas de coca, papel picado y billetes truchos.
El narrador añadió que mientras los audaces caminaban sobre el humo de la ofrenda quemada pidiendo virilidad eterna, en una inusual mezcla de los mitos de la Pachamama y de Fausto, otros, marcharon en procesión con carbones encendidos para sanar cada rincón, rezando oraciones ajenas a las culturas originarias.
Destacó la presencia de un joven universitario alemán, de paso por Salta, que coqueando rendía homenaje a la divinidad andina.
Esta y otras narraciones por el estilo, hicieron reaccionar a una señora de sólida formación teológica que destiló argumentos para descalificar a los ateos que se encomiendan a la Pachamama y a los cristianos que le rezan avemarías.
La réplica vino de la mano de un amigo que exaltó la tolerancia de las razas andinas que, aun hoy, marchan en misachicos con la bandera papal e imágenes de santos canonizadas por Roma. Y vio en esto un contraste con el exclusivismo de la teóloga que renegaba del mestizaje característico de la fiesta de la Pachamama.
Terminó aludiendo a quienes eligen religión según la permisividad de los dioses con los vicios y defectos humanos, y a una divinidad con miles de adeptos en Salta que sólo admite ofrendas festivas.
Pese a lo animado del debate, la reunión se disolvió amablemente a una hora acorde con la edad de los tertulianos y la inclemencia del tiempo.
(Para FM Aries)
lunes, 10 de agosto de 2009
Fernandez Meijide
Cuando en marzo de 2001, el Presidente de la Rua, me designó reemplazante de la señora Graciela Fernández Meijide, me separaban de ella ideas, recelos y una antipatía tenue y recíproca.
Han transcurrido casi 9 años, tiempo suficiente para reordenar pensamientos y dejar atrás apreciaciones superficiales.
En cualquier caso, las recientes manifestaciones de Fernández Meijide acerca de los acontecimientos más trágicos de nuestra historia contemporánea, me sorprendieron por su valentía y su madurez.
No es fácil animarse a decir lo que dijo, teniendo sus años, un hijo desaparecido y una trayectoria defendiendo los derechos humanos.
Las destempladas respuestas que recibió, no hacen sino confirmar la intolerancia e intransigencia de quienes han impuesto un dogma oficial acerca de lo sucedido en los años setenta.
Tan iracundos defensores no están dispuestos a modificar un ápice sus interpretaciones sesgadas de la historia. Muchos de ellos están, además, instalados en sentimientos de revancha y victoria intentando ocultar pasados errores, reconstruir mansas trayectorias imaginarias, o distinguir entre crímenes malos y crímenes buenos.
Lejos de proponer una receta cerrada, Graciela Fernández Meijide, citando el ejemplo de la transición en Sudáfrica liderada por Nelson Mandela, sugiere explorar un camino intransitado que combine los valores de verdad, justicia y perdón.
Sabemos que toda experiencia totalitaria es un trauma colectivo que no puede curarse de la noche a la mañana. Lo ejemplifican nuestros 26 años de marchas y contramarchas a la hora de deslindar responsabilidades sobre los crímenes cometidos en los años 70.
Como afirma TODOROV en su libro “El hombre desplazado” al reflexionar sobre las dictaduras comunistas de la Europa del este, lo importante no es castigar a uno o a otro, de este o aquel bando, sino restablecer las nociones de verdad y de justicia.
(Para FM Aries)
Han transcurrido casi 9 años, tiempo suficiente para reordenar pensamientos y dejar atrás apreciaciones superficiales.
En cualquier caso, las recientes manifestaciones de Fernández Meijide acerca de los acontecimientos más trágicos de nuestra historia contemporánea, me sorprendieron por su valentía y su madurez.
No es fácil animarse a decir lo que dijo, teniendo sus años, un hijo desaparecido y una trayectoria defendiendo los derechos humanos.
Las destempladas respuestas que recibió, no hacen sino confirmar la intolerancia e intransigencia de quienes han impuesto un dogma oficial acerca de lo sucedido en los años setenta.
Tan iracundos defensores no están dispuestos a modificar un ápice sus interpretaciones sesgadas de la historia. Muchos de ellos están, además, instalados en sentimientos de revancha y victoria intentando ocultar pasados errores, reconstruir mansas trayectorias imaginarias, o distinguir entre crímenes malos y crímenes buenos.
Lejos de proponer una receta cerrada, Graciela Fernández Meijide, citando el ejemplo de la transición en Sudáfrica liderada por Nelson Mandela, sugiere explorar un camino intransitado que combine los valores de verdad, justicia y perdón.
Sabemos que toda experiencia totalitaria es un trauma colectivo que no puede curarse de la noche a la mañana. Lo ejemplifican nuestros 26 años de marchas y contramarchas a la hora de deslindar responsabilidades sobre los crímenes cometidos en los años 70.
Como afirma TODOROV en su libro “El hombre desplazado” al reflexionar sobre las dictaduras comunistas de la Europa del este, lo importante no es castigar a uno o a otro, de este o aquel bando, sino restablecer las nociones de verdad y de justicia.
(Para FM Aries)
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